MIEDO PARA VER Y DENUNCIAR
Por: Raúl de la Horra/Follarismos
Fuente: elPeriódico
Me admira descubrir que hay en el mundo personas valientes, capaces en un momento dado de ser autocríticas con la institución en la que laboraron y denunciar los actos inmorales o ilegales que sufrieron o que tuvieron que realizar. Es lo que se llama CORAJE CÍVICO. Pero es una práctica que se aprende, un comportamiento que se imita, una actitud que no surge en el vacío.
Un militar, un policía, un empresario, un político, por ejemplo, que un día decide confesar lo que vio y lo que tuvo que hacer para sobrevivir dentro de la institución a la que pertenecía, necesita no sólo valentía personal, sino un mínimo de apoyo y de protección institucional, un sentimiento de legitimidad social y un medio que propicie la discusión sin ambages.
En el caso de nuestro país, llevamos varios años de acuerdos de paz, pero todavía no ha surgido ni un militar y protagonista de los sucesos de la guerra con el coraje de analizar, aunque sea anónimamente, los actos ilegítimos y violentos que presenció o que tuvo que realizar por convicción o por coacción. Tal parece que carecemos de sensibilidad autocrítica y que nos falta calidad moral para decir lo que realmente pensamos, o bien hay miedo para ver y denunciar la verdad, puesto que muchas veces, cuando alguien lo intentó, fue silenciado de un balazo.
Todo esto no augura nada bueno. Una sociedad que no sabe ejercer la autocrítica y en la que no hay un número suficiente de individuos lúcidos y decididos, no será digna del respeto y admiración de los propios habitantes, y al no fomentar el conocimiento, correrá el riesgo de quedarse dando vueltas sobre sí misma. Es decir, ensimismada y cayéndosele la baba, mientras tararea, con la mirada fija en los volcanes, el monótono e interminable himno nacional.
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